ésta es la historia de mary y john. dos hermanos, y una decisión importante.
era verano. un verano caluroso. tanto como para que los niños jugaran en la plaza dejándose mojar por la lluvia de la fuente. john, recostado en aquella camilla, escuchaba la escena y, mientras, recordaba como recuerdan los niños pequeños las veces que había estado en su plaza jugando. ya no podría salir a la calle. ni jugar en su plaza. ni acordarse de mary, su hermana.
mary sufría una extraña enfermedad. una enfermedad que no tiene cura. casi nunca la tiene, había matizado su médico años antes tras comprobar cómo john aún siendo un bebé había podido pasarla. milagrosamente había conseguido salvarse. pensaba en su hermano que, sin saberlo, había podido seguir adelante justo en el lugar en el que ella se encontraba ahora. inmóvil, en la camilla, seguía esperando a su lado. sabía que john la quería.
después de aquello, además de haber aprendido a caminar y de haber comenzado a salir a jugar a la plaza con mary, john había desarrollado anticuerpos para esta enfermedad. no era sólo un milagro, le había dicho su madre al médico de la familia. podrían ser dos. su hijo se había salvado y quizá ahora mary aún tenía una oportunidad. ¿estarías dispuesto a dar sangre a tu hermana?, le había preguntado el médico un día antes. sin vacilar, asintió con la cabeza. no quería volver a jugar a la plaza solo. quería estar con mary. aunque tuviera que darle su sangre. quería estar junto a ella mientras esperaban que se repitiera el milagro. una lágrima luchaba por dejarse ver en los ojos de su madre. estaba orgullosa.
seguían pasando lentos los minutos. mientras, con el rabillo del ojo, john miraba hacia la cama en la que estaba su hermana. su médico estaba contento y mary, apagada, comenzaba a recuperar el brillo en sus ojos. aquel brillo que habían visto escaparse el mismo día que entró en el hospital. estaba funcionando. cansado, giró su cabeza hacia el médico y le dijo, ¿cuándo empezaré a morirme? john era sólo un niño y no había comprendido a su médico. pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. y aún así, se la daba.
‘y aún así se la daba’ es un pequeño sueño que tuve una tarde de domingo. nada que ver con lo que hago normalmente, pero quizá ahí está la gracia. un pequeño ejercicio de construcción de un escenario a partir de unas líneas que lei por casualidad buscando información sobre salud para un proyecto de investigación.
Conexiones:se diluyó en la abstracción...


Comments on this entry are closed.