aquí ya vale todo. incluso invertir recursos del aparato de investigación internacional en comprobar hipótesis tan peregrinas como la que sigue, un ejemplo más de la extrema psicologización de nuestra sociedad y del extremo reduccionismo que muchas veces le acompaña. si a ello le sumamos que hable de un tema de moda, portada en los medios de comunicación:

el constante flujo de correo electrónico causa estrés a los usuarios [...] en los puestos de trabajo. tal es la conclusión de un doctorado realizado en la universidad de ciencias empresariales de copenhague, dinamarca. la autora del trabajo, annette groning, realizó su estudio en el consorcio de seguros codan, con el fin de establecer el trato de estrés que causa el correo electrónico, escribe la publicación dr nyheter.

lo recogen con gran solemnidad en diario ti, al punto de que la amenaza debe ser, en opinión de la autora de semejante descubrimiento y revolución, atajada por el bien del personal:

annette groning sugiere enviar correo electrónico sólo cuando sea absolutamente necesario, informando además al destinatario si se trata de un mensaje informativo o si se espera una respuesta, y eventualmente con que premura.

nota mental: los que tengan que enviar correo de forma imprescindible, que tengan en cuenta que su uso debe ser racionalizado, velando por el bienestar y la seguridad del destinatario. no sé, creo que voy a dejar de enviar correos al personal, que no quiero añadir más carga de la que ya llevan :D lo “importante” es fijarnos en nimiedades como éstas, y no en las causas que llevan a que se pueda colapsar a una persona por el exceso de información, hipotecando por adelantado una buena parte de la jornada laboral en comprobar a quién se le ha ocurrido hoy pensar que precisamente tú eres el más indicado para hacer alguna cosa…