me asegura un gran creyente del no al condón: si usted tiene relaciones sexuales, dentro de su matrimonio, con una pareja heterosexual no infectada del virus del sida, el riesgo de contagio es absolutamente inexistente. inexistente, contrariamente a lo que ocurre en la actividad sexual con pareja con historial sexual desconocido por mucho que se utilice el preservativo. el condón, dicen por ejemplo los representantes en la iglesia en nuestro país, no es un método seguro para evitar el contagio de sida ya que en todos los estudios de riesgo realizados hasta la fecha han demostrado que aunque poco probable, el riesgo de contagio de una enfermedad de transmisión sexual puede suceder. no existe seguridad perfecta con este método.

claro, dirá un aturdido lector, de lo que se deriva que la única opción es la abstinencia, y en todo caso la relación conyugal con una pareja heterosexual de historial sexual conocido. pero, hete aquí un problema lógico, de desplazamiento de la responsabilidad en el riesgo.

desplazado éste a la falibilidad de la ciencia médica, la ausencia de protección perfecta demostraría que el argumento contrario es válido, cuando este punto es al menos discutible. si la ciencia médica, y solamente si osara iniciar un estudio tan estúpido como el que sigue, analizara la falibilidad de la confianza para determinar la verdad del axioma ofrecido, se demostraría que, en la mayoría de los casos, es posible confiar acertadamente en el intachable historial clínico de una pareja de cuya vida no conocemos todos los detalles. pero no en todos los casos acertaríamos. ¿acaso es posible conocer con certeza todos los entresijos de la vida sexual de una persona, no sólo en su historia, sino durante una relación de pareja? de nuevo en un pequeño porcentaje de las ocasiones, el riesgo se convierte en realidad y la exposición a la enfermedad de transmisión sexual se produce, a pesar de que la relación tenga su origen en matrimonio con pareja heterosexual con historial sexual (des)conocido.

no existe la protección perfecta con un preservativo, pero como no existe tampoco el método infalible para certificar que una persona no ha tenido relaciones sexuales con otros. la confianza, en la técnica o en las personas, no es una cuestión de todo o nada, afortunadamente ;) no utilizar el preservativo en la prevención del contagio del sida o cualquier enfermedad de transmisión sexual es una imprudencia. no apoyarlo desde una doctrina que dicta las cuestiones de fé es una inmoralidad. hacerlo apoyado en una falsa apariencia de verdad, en una falsedad consciente, es decir una mentira, debería ser considerado una irresponsabilidad civil. ¿un simple atentado contra la salud pública que alguien debería imputar ante un tribunal?