esta mañana estuve en el último seminario de este curso del pic (projecte internet catalunya). estos seminarios son curiosos, sobre todo porque sabes con qué entras, pero nunca sabes con qué vas a salir. reunir entre cuatro paredes y durante dos horas a todos los investigadores de los diferentes proyectos que colaboramos en esta macro-obra de análisis de la sociedad de la información catalana es como jugar a la ruleta. las dicusiones varían en intensidad (obviamente en interés, que todos no nos dedicamos a lo mismo aunque tengamos tanto en común), pero siempre se tocan aunque sea tangencialmente algunos buenos temas.

hoy, con la excusa del cierre del curso y el repaso general del estado de los diferentes proyectos, hemos acabado enzarzados en un tema que cuando menos a mí me resulta interesante. cridaner, que dirían por aquí. se trata, y sobre todo hágase la lectura desde el punto de vista de la teoría de la comunicación (no en vano, la reflexión venía de manos de la profesora inma tubella, directora de la sección comunicación del proyecto y desde este año rectora de nuestra universidad), del interés del concepto de multitasking (multitarea, atención dividida, llámelo como quiera si tampoco le gustan los barbarismos innecesarios) para el análisis de los patrones de consumo de información y de ocio en general a través de los medios de comunicación.

lo curioso es que, después de asistir a su despliegue embrionario con interés analítico en el seno de este proyecto, cuando he llegado a mi despacho me he encontrado con un abstract, en prensa en proceedings of the national academy of sciences, que me ha obligado a ir un paso más allá y pensar en las consecuencias que sin duda trascienden a los nuevos patrones de consumo:

foerde, k., knowlton, b. j. & poldrack, r. a. dixêrunt:
different forms of learning and memory depend on functionally and anatomically separable neural circuits [squire, l. r. (1992) psychol. rev. 99, 195-231]. declarative memory relies on a medial temporal lobe system, whereas habit learning relies on the striatum [cohen, n. j. & eichenbaum, h. (1993) memory, amnesia, and the hippocampal system (mit press, cambridge, ma)]. how these systems are engaged to optimize learning and behavior is not clear. here, we present results from functional neuroimaging showing that the presence of a demanding secondary task during learning modulates the degree to which subjects solve a problem using either declarative memory or habit learning. dual-task conditions did not reduce accuracy but reduced the amount of declarative learning about the task. medial temporal lobe activity was correlated with task performance and declarative knowledge after learning under single-task conditions, whereas performance was correlated with striatal activity after dual-task learning conditions. these results demonstrate a fundamental difference in these memory systems in their sensitivity to concurrent distraction. the results are consistent with the notion that declarative and habit learning compete to mediate task performance, and they suggest that the presence of distraction can bias this competition. these results have implications for learning in multitask situations, suggesting that, even if distraction does not decrease the overall level of learning, it can result in the acquisition of knowledge that can be applied less flexibly in new situations.

si ésta es una nueva generació (la m, en lucha por convertirse tan manida como la x por poner otro ejemplo), la de la multitarea en su consumo de los media según la bautizaban hace poco tiempo en el informe “generation m: media in the lives of 8-18 year-olds” de la henry j. kaiser family foundation, ¿qué consecuencias tendrá este comportamiento en el procesamiento de la información? ¿y en el aprendizaje? los tiros, aunque escasos, comienzan por confirmar que las tareas distractoras efectivamente lo son, y que su (ab)uso no puede dejarnos ajenos ante sus posibles consecuencias. lejos del alarmismo, y sabiendo que éste es como mínimo un estudio correlacional, con escasa muestra, cognitivo y amparado en la supuesta base biológica (características todas ellas que no considero precisamente interesantes para extraer grandes conclusiones), parece que estamos delante de un mecanismo que como mínimo hace menos eficiente el aprendizaje.

yo soy de los que estudiaron (y trabajan) con música, y nunca vi en ello una interferencia en mi rendimiento. al contrario, conseguir no oir la música para mi siempre ha sido un buen indicador de concentración profunda. pero parece que si complicamos demasiado este esquema con televisiones, ordenadores, pantallas de videojuegos, móviles, notificaciones de email entrante o contactos conectados a la mensajería instantánea, etc., como mínimo no resulta inocuo. suerte a los que estudian estos fenómenos, y más a los que los puedan padecer si es que resultan negativos, que si hubiera que elegir un par de pilares básicos en el desarrollo de la humanidad yo me quedaría con la investigación y las nuevas generaciones ;-)