es curioso escribir una entrada del blog desde el notepad ;-) ciertamente, se me hace difícil utilizar mi ordenador sin conexión, pero es algo que siempre he pensado: ¿podríamos volver a entender no ya el ordenador, sino nuestra vida misma, sin acceso a nuestro mundo natural hacia la información y la comunicación? algunos dirán que sí, y sonreirán complacientes ;-)

sin embargo hoy estoy un pelín indignado porque sin comerlo ni beberlo me he visto noqueado, con una caja tonta donde apenas utilizar un rudimentario editor de texto para escribir esta entrada y publicarla cuando me restituyan la conexión a internet. mi proveedor, esa gran compañía al servicio del acceso a su “autopista de la información” y a sus “servicios premium”. ésa que gestiona un servicio por el que pagamos, pero que finalmente no podemos disfrutar cuando queramos. óbviamente la empresa, así como el resto de proveedores de servicio, se guarda un cierto margen, porque “obviamente” no pueden garantizar el funcionamiento de su red. aunque nos lo cobren igual, como otra gran compañía aerea que estos días es noticia en todo el mundo que tampoco garantiza que puedas coger el vuelo por el que has pagado, y que además difícilmente compensa cuando hay un problema… sin embargo, ya me gustaría a mí ver una cláusula que permitiera el mismo derecho en sentido inverso: que el cliente no garantice tampoco el 100% del pago sin perjucio legal ni moral alguno ;-) como mínimo si ni siquiera te están ofreciendo el servicio :-D

sin embargo éste desaguisado me gustaría enfocarlo desde un punto de vista más radical como comenzaba esta entrada, cercano al derecho. porque me parece mucho más grave. en un país donde la conexión a internet no es un derecho sino un objeto de consumo, cuando lo pierdes, solamente te queda esperar a que te lo restituyan como quien espera a que le cambien un producto defectuoso. algo que va más allá de la simple transgresión del derecho adquirido en una transacción comercial asimétrica, donde la oferta tiene ventajas considerables para controlar los beneficios obtenidos de la demanda. son las leyes del mercado, las que entre todos hemos construído y que gobiernan nuestras vidas, limitando en este caso nuestros derechos.

dos días después parece que la historia se ha resuelto. mucho más kafkiano de lo que podría haber imaginado. después de mucho insistir resultó que una amable telefonista había procedido sin previo aviso a la suspensión preventiva de la conexión a internet. hasta que no se resolvió el expediente, mediada la visita de un técnico para hacer sus pruebas, no hubo manera de recuperar la normalidad. pero sospecho que no será la última, que hace un par de años decidieron, no ya la suspensión preventiva, sino la cancelación retroactiva hasta el punto de no cobrarme unos cuantos meses en los que había estado conectado. “lo lamento señor, no puedo devolverle la conexión porque usted nunca ha sido cliente nuestro en el área de servicios adsl”. “lamento mucho lo que ha pasado, pero su conexión está suspendida y en este momento no puedo decirle cuándo dejará de estarlo”. qué arbitraria puede llegar a ser la irracionalidad burocrática :-)