la blogosfera o blogocosa, ese mal llamado universo de supuestos bloggers que aspiran a la libertad informativa y a la colaboración, no es más que una gran patraña. hoy, anatomía del progreso de la humanidad a través de la disección de un post particular: el error de “la excepción que confirma la regla”.

misosofos dixit:
la gente utiliza ese refrán cuando hay algo o alguien que se sale de lo establecido, que rompe una regla o una definición. pero el problema es que ese refran es una mala traducción del original, y dice justo lo contrario de lo que pretendía decir. ¿desde cuando una excepción confirma una regla? en mis clases de matemáticas de jovencito a la excepción que rompía una regla la llamábamos “romper algo por reducción al absurdo” o “contraejemplo”. no tiene pues ningún sentido que una excepción confirme algo. no tiene lógica. en todo caso, lo rompe.

reconstrucción simulada de los hechos. misosofos, quien generosamente nos alerta de la existencia de una controversia (aparentemente) interesante, cortando y copiando el segundo párrafo de la reflexión original de noplog (así como) en su blog, establece el marco sobre el que, en un contínuo devenir de observadores, emergería el nuevo conocimiento del que quiere ser valedor y protagonista la supuesta blogosfera. el conocimiento popular, la excepción que confirma la regla, es reducido al absurdo por una supuesta mala traducción de la expresión original latina. lo que sigue, es la clásica dinámica de influencia grupal, donde el comentarista anónimo “se apropia” de la nueva píldora de conocimiento. independientemente del contenido, y desde un punto de vista meramente estructural, se suceden las intervenciones de la manera prevista.

pequeños elogios redundantes de descubridores convencidos de una nueva verdad y conatos argumentales que plantean su trascendencia. el grupo se encuentra polarizado en sus etapas iniciales. a continuación, ante la general ausencia del blogger que había iniciado el genial descubrimiento elevando su humilde reflexión a la categoría de conocimiento emergente contra el parecer general (que en esta ocasión, además, es tratado con el desprecio de los letrados soberbios), alguna prueba generalmente extraída de una discusión ya concluída tiempo atrás hace que se incline la opinión contra el primer descubrimiento. la excepción, como se apunta, no rompe la regla sino que en su existencia misma refuerza el sentido de la generalidad del enunciado. existe la regla, porque existe una excepción conocida y documentada.

la opinión se estabiliza, algunos comparten de manera redundante cómo ese antiguo conocimiento les resulta más coherente que la verdad revelada, y algunos despistados insisten en alabar marginalmente la contribución del blogger. el conocimiento se estanca, vuelve sobre lo existente, y pierde el interés del instante cotidiano en que fue compartido por el particular sector acomodado que sabe definir el término blog porque forma parte de su práctica cultural cotidiana. para los que no comparten el delirio, la escenificación de lo real de aquella sentencia por la que un arbol que cae en un bosque donde nadie lo ha oido, sencillamente no ha caido.

opinar no nos hace más sabios, aunque seguramente es mucho más entretenido. el saldo final creo honestamente que pasará inadvertido para la historia. algunos se habrán formulado la controversia por primera vez, incluso algunos habrán acabado con una opinión formada al respecto. sin embargo el cómputo global nos habla de tres conversaciones paralelas, originadas por una única reflexión, de cuya valía podemos llegar a discutir a partir del rescate de una ocasión anterior en que fue puesta a prueba y resuelta de una manera claramente opuesta. una única contribución interesante, antigua, que establece los términos sobre los que se renueva el debate desde una reflexión probablemente algo pretenciosa. dos entradas en la blogosfera, sin reconocimiento alguno por parte de sus autores del desenlace final ante las nuevas pruebas -en realidad uno, que comenta originalmente y resulta duplicado en dos medios más sin contribuir de manera notable al contenido ya expuesto anteriormente y libremente disponible en la red a tiro de buscador.

en definitiva, y para acabar, un efecto replicador institucionalizado (léase meneame.net en este caso, creada precisamente para este fin) que genera un eco absurdo sobre una aportación irrelevante que supuestamente haría más fuerte la voz de la blogosfera. y lo que es más importante, un conjunto de consumidores-productores que, en la reverberación, encontraron algo interesante en su alucinación compartida de “realidad” ajena a los medios tradicionales.

si es para esto, francamente preferiría que no hincháramos mucho más esta burbuja blogosférica, y que en cambio dedicáramos más esfuerzos a hacer más buenas preguntas que rápidas respuestas. ¿realmente merece la pena ser tan pretenciosos?